En operaciones de alto volumen, el envase no es un elemento secundario: es parte de la infraestructura logística. Migrar de envases redondos a formatos cuadrados optimizados permite liberar hasta un 30% de costos reales y comprobables en almacenamiento, transporte y exhibición, sin modificar el producto ni la experiencia del consumidor.

Este impacto no es teórico.
Se refleja directamente en más unidades por pallet, mayor carga útil por camión y mejor rentabilidad por metro cuadrado de bodega y góndola. En términos operativos, es una mejora estructural inmediata.

La verdadera ventaja está en el timing.
El primer retailer que adopta esta tecnología captura esa eficiencia antes que el mercado, operando con una estructura de costos significativamente más liviana. En la práctica, esto se traduce en una ventaja de hasta un 30% frente a competidores directos, ventaja que puede transformarse en mayor margen, mayor agresividad en precios o ambas.

A esta ganancia operativa se suma un segundo beneficio estratégico:
el envase optimizado es además ecológico, lo que fortalece la reputación de marca, refuerza compromisos de sostenibilidad y genera una narrativa creíble ante consumidores, reguladores e inversionistas.

En síntesis, esta decisión permite:

No se trata de innovación futura ni de un proyecto experimental.
Es una decisión disponible hoy, con impacto inmediato.

Podemos mostrarles, con datos aplicados a su propia operación, cómo capturar esta ventaja de forma directa y cuantificable.